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“Muerte” y fama de Glenda Monster

Con Internet como testigo, una adolescente brasileña anunció que se quitaría la vida. Tres semanas después, todo hace suponer que fue un engaño.

[Comentario social] [Alcance geográfico: Latinoamérica] [Advertencia: los hechos que originaron esta historia en sí no son muy relevantes, pero sí los alcances de un rumor. Para leer con paciencia]

Supuesto retrato de Glenda Monster.

La noche del día de San Valentín, en la red de microblogueo Twitter, uno de los trending topics no era de amor, sino más bien de luto: “R.I.P. Glenda Monster”. Supuestamente, una joven brasileña, fanática de Lady Gaga, se había suicidado dos semanas antes, para escapar del hostigamiento (bullying) que sufría por haberse declarado bisexual. Pocos de los que retransmitieron el tema tomaron en cuenta que el origen de la historia provenía de rumores de twitteros, y que no existía ningún dato comprobable.

Los supuestos hechos comenzaron el 31 de enero, cuando una joven que se hacía llamar @GlendaMonster se despidió de quienes la seguían en Twitter. Aquel 31 de enero, Glenda le envió varios mensajes de despedida a su novio con un tono similar al siguiente: “Por favor no me olvides, ¿de acuerdo? Te amo”. A Lady Gaga, su objeto de adoración, le dedicó también otros. “¡Gracias porque me has enseñado muchas cosas. Te quiero mucho, espero verte algún día en el paraíso!”, escribió Glenda. Ante la pregunta de otra usuaria, “¿Qué vas a hacer?, ¿matarte?”, respondió “¡Sí! Adiós”. Finalmente, poco antes de la medianoche, Glenda escribió “#MonsterOff Forever” (monstruo fuera de línea por siempre) y a partir de ese momento su timeline se quedó en “silencio”.

Glenda declaraba en su mini biografía de Twitter que era de Manaos, del estado brasileño de Amazonas, y que era una “pequeña monstruo”; es decir, adoradora de Lady Gaga. La cantante neoyorkina se hace llamar a sí misma “monstruo” y nombra de igual manera a sus seguidores.

Timeline de Glenda Monster en Twitter, el día de su supuesta muerte.

Hacia el día de San Valentín, un improvisado memorial en Twitter acumulaba incontables notas de lamentos por Glenda.

En los días siguientes fue cuando se divulgó el rumor que iría creciendo al paso de los días: el primero de febrero Glenda se había cortado las venas y después se ahorcó. Casualmente, el asunto se hizo conocido en todo el mundo el día de San Valentín. Para entonces, un improvisado memorial en Twitter acumulaba incontables notas de lamentos por Glenda, así como una fuerte condena contra los hostigadores, bajo el lema Bullying is for losers. Los rumores se reforzaron con las “noticias” de medios poco serios, que no explicaban bien los sucesos o, de plano, los daban por hecho. ¿Dónde quedó la obligación de verificar?

Ante los fuertes rumores de la “muerte” de Glenda, se esperaba alguna declaración de Lady Gaga, quien apoya a la comunidad lésbico-gay y transgénero, y mantiene una postura en contra del acoso. En otros casos de suicidios de homosexuales por bullying, Gaga ha hecho declaraciones; pero no esta vez. Hasta tres semanas después del “suicidio”, no existía ninguna prueba de que en realidad Glenda se hubiera quitado la vida –excepto en los timelines de Twitter–. Ningún periódico local ni nacional de Brasil lo confirmó.

Mike, el novio (que se hace llamar @Mike_Henrique10 en Twitter), convertido en vocero de la “difunta”, aseguró que Glenda había sufrido hostigamiento y que previamente había tratado de quitarse la vida, antes de que ellos se conocieran. Por él también se sabe que Glenda tenía supuestamente 15 años y que su apellido era Souza. Mike, que declara vivir en Ocara, Ceará, Brasil, expuso en Twitter que había sido novio a distancia de Glenda un mes y medio, y que fue una prima de Glenda quien le relató mediante un mensaje de texto de teléfono móvil (SMS) la muerte de ella y los sucesos posteriores. Es fácil suponer que Mike no asistió al funeral, debido a la distancia que separa Ocara de Manaos: unos 4,100 km por carretera.Poco después de la desaparición de Glenda, Mike había olvidado el luto y se consiguió otra ciber-novia. Se justificó diciendo: “Glenda hubiera querido que siguiera mi vida y que fuera feliz”.

La versión del suicidio era tan sospechosa como la falta de un dato contundente para probarlo. Hasta tres semanas después, Mike no había podido corroborar los hechos, debido a que “perdió el SMS” de la prima de Glenda.

Mike Henrique, el novio viudo.

El 16 de febrero en la madrugada, alguien comenzó a escribir desde la cuenta de la “difunta” @GlendaMonster.

Si de por sí era confusa la situación, esta empeoró con la presencia de una usuaria que era supuestamente prima de Glenda, de quien se sospecha que es la misma Glenda. Según reportó @cubamar, Glenda y su “prima” declararon tener exactamente el mismo mail y saludaban diariamente diciendo “¿Alguien para conversar?”. La foto del avatar de Glenda (Lady Gaga) es la misma que usa su “prima” en el fondo de su perfil. El día que Glenda se despidió, solicitó dos veces que siguieran a su “prima”.

Para empeorar las cosas, a partir del 16 de febrero en la madrugada, alguien comenzó a escribir desde la cuenta @GlendaMonster. Estos tweets provenían de un dispositivo móvil, no de uno fijo, como todos los que escribía Glenda antes de su “mensaje final”. Mike aseguraba que esto era obra de hackers. El 20 de febrero, una supuesta amiga de la “difunta” escribió desde la cuenta @GlendaMonster. La “amiga” afirmó haber dado de alta la cuenta para Glenda y, debido tal motivo, conocía el password para tener acceso. Confirmó que la joven sí se había suicidado, otra vez sin datos contundentes. Ese mismo día, la cuenta fue cerrada definitivamente.

Todos esperan que aparezca la prima de Glenda que le mandó el SMS a Mike. “Ella es la única que puede esclarecer el caso”, repite el novio viudo una y otra vez en su timeline de Twitter. Él niega con vehemencia que haya fraguado un engaño. “Sólo quiero recuperar mi vida normal”, declaró en la red de microblogueo. Sin pruebas serias, Mike parece muy inocente al defender la teoría de que Glenda se suicidó. Sin embargo, a falta de evidencias, lo único que se puede afirmar con certeza es que la joven de Manaos cometió un suicido virtual. El novio viudo pide paciencia para aclarar las cosas; pero, a medida que pase el tiempo, nuevos trending topics irán inundado Internet y, en pocas semanas, Glenda Monster habrá sido sepultada por terabytes de información, en algún mausoleo de Internet.

Sólo una nota, a modo de tardío prefacio.

Este año empecé a dar clases a jóvenes de nivel universitario, y buscaba para la clase una nota de periódico para que sirviera de ejemplo de las preguntas básicas para redactar (quién, qué, cómo, cuándo, dónde, etc.). Cuando me topé con el trending topic “R.I.P. Glenda Monster” en Twitter y leí la primera noticia acerca del caso, por la redacción supe que había algo sospechoso.

“Según reportes en la red social, la chica originaria de Brasil habría cometido suicidio cortándose las venas y ahorcándose.”, dice la nota de un sitio llamado SDPnoticias que, sin decirlo claramente, hablaba de un pasado hipotético. La “noticia” se puede encontrar aquí.

Esta noticia no pudo haber resultado mejor para darles un ejemplo a mis alumnos; pero un ejemplo de periodismo que no se debe seguir. Algunos sitios daban por ciertos los hechos, y reforzaban en la gente común la sensación de que el suicidio de Glenda era cierto. La única noticia de Glenda tratada de manera seria la encontré escrita en inglés. Hela aquí.

Mis “irrespetos” para toda esa panda de imbéciles que se hacen llamar “periodistas”. Si de plano es mucha su holgazanería para averiguar del oficio del periodismo, por lo menos deberían tener una pizca de sentido común.

Conclusión y otra nota, debido a la revisión del 25 de febrero de 2012.

Cambié en el artículo las alusiones a una “llamada telefónica” por “mensaje de texto de teléfono móvil (SMS)”. Gracias a @cubamar por la precisión y por los datos de la “prima”.

En un inicio me causó obsesión el caso que trata este artículo, a tal grado que la madrugada del 16 de febrero estaba frente a mi computadora revisando los timelines de los involucrados para recopilar datos; fue entonces cuando, en tiempo real atestigüé la “resurrección” de la cuenta de @glendamonster . Pero seguir de cerca el desarrollo de los sucesos posteriores al supuesto suicidio hubiera requerido varios días completos de mi completa atención, lo cual no podía hacer, debido a que tengo otras ocupaciones. Mi objetivo de buscar una nota para mis alumnos estaba más que resuelto. También había encontrado las razones por los cuales las notas periodísticas de Glenda Monster eran una basura. Yo no estaba dispuesto a dedicarle más tiempo a lo que era obvio: estábamos ante un engaño más de Internet.

A pesar de todo, no me uno a la crucifixión pública de Glenda y Mike. Es evidente que Glenda necesita algún tipo de atención (por lo menos, de su familia) y Mike está obstinado en defender un hecho indefendible. Pero estamos hablando de unos jóvenes de 15 años, a quienes les falta desarrollarse para alcanzar una madurez emocional.

Desde mi punto de vista, prefiero ser autocrítico y señalar que el resto de nosotros, los usuarios de las redes, somos los responsables de difundir rumores como el del supuesto suicidio de Glenda Monster. Con suma facilidad hacemos grandes los rumores mediante un simple retweet. Lo hacemos sin mala fe, pero también sin la precaución de averiguar si los hechos son ciertos. Me declaro culpable también, ya que estoy ahora aquí dedicando tiempo a escribir del tema.

Por otra parte, veo innecesario obligar a que un par de adolescentes confiese su culpa. Las pruebas que tenemos del supuesto engaño son circunstanciales, al igual que las pruebas que ellos han proporcionado del supuesto suicidio. Esto es, la mayor prueba que tenemos del supuesto engaño es la falta de pruebas físicas o documentales del supuesto suicidio. Con toda intención menciono “supuesto”, porque ninguno de los hechos me consta. Harían falta pruebas, que sólo alguien que se encuentre en el lugar de los hechos (Manaos) puede recopilar.

También me pareció innecesario seguir el caso después del lunes 20 de febrero, ya que no preveía que ocurriera algo relevante para esclarecer el caso.

Dejemos descansar en paz el caso de Glenda Monster, ¿ok? Y aprendamos la lección.

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