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Cómo convertirse en un rockstar de las redes sociales

Qué hacer para destacar en los vecindarios y aldeas virtuales.

[Alcance geográfico: México, el infinito internetero y más allá] [Tema: Sociedades virtuales] [Advertencias: 1. Artículo para reírse de uno mismo. 2. Contenido altisonante. 3. Artículo largo. 4. Artículo plagado de localismos mexicanos 5. Aliméntate sanosa y sabrososamente]

Alguien me contó que en un coctel-conferencia de prensa conoció a un individuo que decía ser tuitero. Si alguien le preguntaba a dicho individuo para cuál medio trabajaba o a qué se dedicaba, la respuesta era la misma: “Soy tuitero”.

Con este relato me imagino a un hipster extendiendo la mano con su tarjeta de presentación, que seguramente sería de un formato “original”, hecha en casa, y que diría: “Fulanito de Tal, tuitero profesional”.

Quien me contó la anécdota confirmó que aquel tuitero se ajustaba a la descripción de un hipster. Me lo comentó mientras se quejaba de que, de la noche a la mañana, la gente que cubre noticias de productos comenzó a compartir los cocteles y conferencias de prensa con tuiteros, blogueros y demás tribus de redes sociales.

Esos nuevos invitados son rockstars de las redes sociales, llamados simplemente rockstars a lo largo de este relato.

¿En qué consiste ser un rockstar sin saber cantar, tocar guitarra ni otro instrumento musical?… Aquí podría protestar un rockstar de las redes sociales y decir que sí sabe tocar instrumentos. ¿O qué carajos son los que vienen en la voluminosa caja del Rock Band o Guitar Hero?

Estos nuevos merodeadores del ciberespacio son considerados personas valiosas, no sólo ante la vista de sus muchos groupies, sino también ante los mercadólogos o publirrelacionistas, ya que la influencia que ejercen los rockstars en las redes sociales se traduce en difusión (barata). Las empresas pueden prestarles productos y, a cambio, los rockstars escriben de ellos; no importa si bien o mal, porque lo importante es la difusión. Escribirán con o sin paga, según la cantidad de groupies que los sigan.

Anatomía de un rockstar de las redes sociales.

Un rockstar de las redes sociales es semejante al prototipo del hombre del renacimiento: multifacético, multi talentoso y experto en todo. Es un líder de opinión, ducho en política, cultura, religión, diseño, arte, psicología, parapsicología, ciencias paranormales, cine, astronomía, neurocirugía y hasta orientación sentimental. También puede fungir como un orador ante multitudes que, al final de su discurso le pedirán, no romper la guitarra, sino el establishment.

¿Pero cómo ser un rockstar de las redes sociales? Para ser sinceros, tal vez tú nunca serás uno (mucho menos quien esto escribe). Estadísticamente, los que ahora son rockstars comenzaron sus pasos en redes que, tiempo después, vendrían a menos; por ejemplo, Second Life o Hi 5. Los rockstars se afilian a las redes exitosas y, cuando “ya todo mundo está ahí”, cierran su cuenta y abren otra en la nueva red de vanguardia.

Si eres un personaje famoso, tu camino al estrellato internetero será más corto. Pregúntenle, por ejemplo, a Carlos Slim, quien tiene una cuenta en Twitter y, sin haber escrito un solo tweet, acumulaba más seguidores que pecados cometió Marcial Maciel.

Y como toda mujer sabe, un escote o un poco de lenguaje sugerente (dirty-talking) consiguen puntos adicionales a la hora de reclutar hombres calenturientos, quienes seguirán a una rockstar como perros en celo. Acumulará aún más puntos aquella rockstar que esté guapa/buenona. Triple play si la rockstar es famosa, buenona y cochinona para escribir.

Un punto en común que comparten los rockstars de las redes es la constancia. Si tienes una cuenta de Twitter y apenas has escrito 100,000 tweets, olvídate de alcanzar al Olimpo de las redes sociales. Esto lleva a la:

Regla número 1 para ser un rockstar: Escribir actualizaciones tantas veces como sea humanamente posible.

Un rockstar se reconoce porque tiene un smart phone pegado a la mano y lo revisa cada minuto. Ok, esto mismo hace un oficinero venido a más, al que le dieron un Blackberry en el trabajo; pero hay diferencias entre ambos. El rockstar no viste traje ni corbata (a menos que tenga ondita) y sólo usará un Blackberry si no tiene otra alternativa. El gadget preferido de un rockstar corre iOS, Android, Symbian o, en casos de urgencia extrema, Windows Mobile.

La llegada de los smart phones, permitió que los rockstars estuvieran al pendiente de las redes sociales las 24 horas del día. Diríamos que entonces los rockstars comenzaron a convivir con la gente; pero, al parecer, los rockstars necesitan de los demás seres humanos únicamente para conseguir inspiración, que les dará material para escribir actualizaciones.

El concepto de “tiempo real” se redefinió ante la velocidad y la frecuencia con la que un rockstar escribe actualizaciones.

Los rockstars sueñan con el día en el que las leyes del trabajo protejan el derecho de escribir, compartir fotos y responder los comentarios en sus redes sociales a todas horas. Dichas leyes permitirían demandar por mobbing a cualquiera que ose prohibirles su constante (y valiosa) participación en las redes.

Un verdadero rockstar jamás descansa: actualizará su geolocalización con frecuencia; compartirá sus reacciones emocionales ante cualquier suceso que viva durante el día; escribirá los sueños que interrumpan su descanso, y dirá qué está comiendo o bebiendo; esto último, de preferencia cuando esté en un lugar fino.

Un rockstar no dejará de actualizar su estado ni siquiera en un concierto o en el cine, ni cuando tiemble; porque, ¿para qué son los momentos si no se pueden compartir con sus muchos groupies?

Ya en la película Ed TV se planteaba que el único lugar sagrado y de intimidad era el cuarto de baño, al cual no entraban las cámaras indiscretas. Pero eso no impide que un rockstar escriba desde el “trono de porcelana” lo que se le ocurra, a pesar de que por la mente del rockstar sólo haya cabida en esos momentos para la generosidad de sus esfínteres o el tipo de material “entregado”: un crayon (porque pinta las paredes), de pintitas (porque salpica) o de barquillo de helado. Cualquiera que sea el tema compartido, deberá hacerlo con gracia, y es por ello que resulta importante cumplir la:

Regla número 2 para ser un rockstar: Escribir con ondita.

Un rockstar debe ser un maestro en el arte de escribir con ondita. El ingenio funciona, ya sea propio o ajeno. Otro método fácil es el sarcasmo y, a falta de éste, la autocrítica y la burla de sí mismo son una salida fácil para atraer groupies. La crítica y burla (con moderación) hacia los demás, también son útiles.

Los rockstars son una raza aparte, y algún día, algún científico descubrirá que comparten un gen, tal vez el de la verborrea. Precisamente esta es la:

Regla número 3 para ser un rockstar: Escribir todas sus vivencias.

Es un requisito indispensable que el rockstar escriba sus vivencias, interacciones con plebeyos de la red, emociones, notas mentales, chaquetas mentales, divagaciones, mariguanadas y todo lo que capten sus sentidos.

Un rockstar siempre tendrá algo qué escribir en las redes. En caso contrario, existe la posibilidad de compartir alguna nota de algún sitio (de moda y con ondita, por favor) o lo que escribió algún otro rockstar. Pero lo que los groupies esperan de un rockstar es que éste desnude con sinceridad su alma, como si escribiera un diario personal.

Debido a que los rockstars son todólogos, es indispensable la:

Regla número 4 para ser un rockstar: Adoptar temas, puntos de vista políticos, filosóficos y sociales bien definidos, pero de manera socialmente aceptada.

El rockstar adoptará puntos de vista críticos ante temas o grupos específicos, y emprenderá una cruzada personal contra ellos. Estacionadores (“franeleros”), bancos, gente engreída, partidos políticos o el monstruo terrible llamado tráfico serán los blancos de las agudas críticas del rockstar. Hay un límite: nunca, jamás criticar a grupos vulnerables y, más bien, defenderlos.

Una vez “encanchado”, un rockstar podrá hacer comentarios y chistes políticamente incorrectos. Sin embargo, no debe olvidar que existe una raya que no deberá pasar. Recuerden al payaso Platanito y a Howard Stern.

El rockstar tal vez no usará lentes oscuros ni ropa de marca (o tal vez sí), pero se instala en su estatus de rockstar, por lo cual será fiel a las dos siguientes reglas:

Regla número 5 para ser un rockstar: No hacer peticiones de amistad, sino esperarlas. En Twitter, su lista de seguidores deberá ser más extensa que la lista de siguiendo.

Regla número 6 para ser un rockstar: Seguir de preferencia sólo a otros rockstars.

Hasta entre los perros hay razas. Hasta la basura se separa. Hasta los internautas usan una dirección IP diferente. La actitud lo es todo, por lo que un rockstar buscará ciberamigos a su mismo nivel. Es decir, nunca seguirá a alguien que tenga pocos seguidores, a menos que se trate de un rockstar potencial.

En Facebook, los rockstar aceptarían como amigos sólo a gente interesante (lo harían si siguieran ahí, porque esa red ya está out para los rockstars) y en Twitter tendrán chingomil seguidores (en tal caso, el rockstar es una estrella trinadora, es decir, un tweet star), pero sólo seguirá a gente con muchos groupies. Hay algunas excepciones; por ejemplo, aspirantes que el rockstar sigue porque son amigos o familiares suyos, y les quiere hacer el favor de levantarles el rating.

Además de escribir con ondita, el rockstar debe hacerlo con claros coqueteos al vulgo internetero. Es por eso que seguirá la:

Regla número 7 para ser un rockstar: Nunca escribir en un idioma diferente al suyo.

¿Inglés, francés, italiano, náhuatl, serbio, suajili? Puede que el rockstar domine alguno de estos idiomas o todos –porque seguramente es usuario de Babylon–, pero nunca deberá faltar a una de las reglas de oro de las redes, es decir, uno de los dont’s: nunca de los jamaces (es decir, no f*cking way) escribir en un idioma distinto al de la mayoría de sus seguidores. Es muy presuntuoso que el rockstar muestre pericia con otras lenguas, a pesar de que el rockstar sea hijo de padres de diferentes nacionalidades, que haya aprendido de niño dos o más idiomas, o que en su red haya un número significativo de personas que no hablen su misma lengua natal. Aunque hay una excepción, que parecería contraponerse a la anterior:

Regla número 8 para ser un rockstar: Usar palabras o frases cortas en otros idiomas.

A pesar del cumplimiento de  la regla número siete, es altamente recomendable mezclar palabras de otros idiomas (inglés de preferencia, para que te entienda el vulgo internetero venido a más) con el tuyo propio. Eso es parte de la ondita que debes tener si aspiras a ser un rockstar. La mezcla de idiomas le dará más cachet a tu timeline. Evita estructurar frases complejas en inglés y, más bien, escribe frases cortas; por ejemplo, Meet my new car (mostrar emoción, para que nadie se dé cuenta de que tu verdadera intención es provocarle un quemón de higado a los demás, es decir, presumir), y Having breakfast at (sustituir “at” por el signo arroba “@”, para lograr aún mayor onditez). En resumen, está okey si demostramos complejo de pochos, pero nunca hay que estar acomplejados de ser bilingües. No te vayan a decir biperino.

Es muy recomendable y hasta socialmente bien visto que el rockstar diga statement, en lugar de “declaración”; c’est la vie por “ya ni pedo”; dude en lugar de “individuo”; fuck, por “¡maldición!”; too much information por “me vale pito tu información confidencial”; outfit por “atuendo”, “ropa” o el más populachero “trapitos”; foreveralone, en vez de “ve y búscate una vida en el mundo real”; loser por “fracasado que me caga la madre”; suckea en lugar de “hiede”; so en lugar de “por lo tanto”, y epic por “grande-grandísimo” (aunque no tenga qué ver con literatura (leer la definición de épico)).

Hipster en lugar de “individuo que intenta a toda costa alejarse de lo maistream y, por lo tanto, me caga y va y chinga a su madre”; early adopter por “pobre infeliz que hace fila el día que Apple lanza el nuevo aiWhatever” (y que paga caro por ser de los primeros compradores, y que luego se “fuma” todos los errores de éste y demás nuevos productos); bullshit por “pendejadas”; gag por “broma”, y hater por “pendejo que no concuerda con mis puntos de vista de rockstar”.

No hay que detenerse en el objetivo de hacer que el diccionario inglés-español sustituya a esa pretenciosa y empolvada RAE. Hay que incorporar tantas palabras y frases en inglés y algunos otros idiomas como sea posible, siempre y cuando tengan ondita. Aunque hay un excepción a esta regla, es decir otro don’t: el rockstar debe evitar a toda costa el spanglish de los cholos: “troka”, “los esteits”, “werever”, etc. Modismos de la frontera norte que pueden ser aceptados son, por ejemplo, “man”, “watcha”, “gangsta”, etc., siempre y cuando sean usados con burla y ondita. Claro que si tu red de amigos es de cholos, búrlate del léxico de los chilangos.

Es más, un buen nickname para las redes será uno que resulte de combinar nombres o palabras en español y otros idiomas; por ejemplo: rica_bitch, monsieur_pedote, wiki_regia, fine_young_chompiras, über_chairo, etc. El apodo que te dicen desde la primaria se puede usar, pero siempre y cuando tenga ondita. Si el rockstar es de avanzada, podrá usar en su nickname cuantos signos le dé la gana.

El camino al estrellato tiene atajos: se llaman abreviaturas, y tanto mejor si son en inglés. Por lo tanto, un rockstar no se ríe a carcajadas, sino que se LOLea; no dice “qué carajo”, sino WTF; no dice “para que aprendas, tarado”, sino FYI. ¿Emoticons? Usa los más recientes, horizontales (como U_U) y nunca los verticales, ¡porque estos últimos son del siglo pasado, ¡goeeeeei!

¿Signos de interrogación y de admiración? No importa que el español sea, tal vez, el único idioma que tiene la gran ventaja de contar con los de apertura (¡/¿), además de los de cierre (!/?). Tiene más ondita adoptar la regla de otros idiomas: Hay que usar estos signos sólo al final, aunque nadie sepa cuándo fuckings empezó la pregunta o la emoción. Y entre más signos se junten, más ondita tendrá la frase, gooooeeei!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El rockstar no debe detenerse en su búsqueda insaciable por añadir neologismos inútiles al español. Puede utilizar cualquier frase o palabra en otro idioma para convertirla en trending wording (¿ven?, sin ser rockstar ya inventé un neologismo). También puede (más bien, debe) usar las muletillas chafas de moda, pero a modo de burla. Ejemplo: “Por si ocupan les vengo manejando lo que viene siendo que le dicen y así yameolvidéquéfuck jaja!”. Con algo de suerte, algún día olvidaremos que nos burlábamos de lo pendejas que eran esas muletillas y serán asimiladas por el lenguaje cotidiano. Otro consejo: rematar las actualizaciones siempre con un hashtag, tenga o no ondita.

Como se puede ver, el rockstar tiene, entre sus muchas e importantes misiones en la vida, la de reescribir el diccionario de la lengua castellana. En estos diccionarios, “rockstar” tendría un significado: “Usuario de las redes que será recordado por la historia universal como un valiosísimo generador de profundos cambios en la sociedad”… Bueno, no me culpen a mí, esta es la definición que un rockstar escribiría de sí mismo. ¡Chale indeed!

Para rematar lo que respecta al lenguaje, un rockstar debe tener ortografía decente, pero jamás, ¡jamás!, deberá escribir de forma 100% correcta, porque no tiene ondita seguir las reglas de la RAE. Es decir, dárselas de buen redactor suckea.

Nota importante: Estarán negados a ser rockstars los que escriben como si atropellaran el teclado o como si su servicio de conexión a Internet les cobraran por caracteres enviados: “vdd k m kierez 1 chngo + 1 mnton?”. Estos tipos sí que son unos iletrados y son enemigos mortales de todo aquel que se precie de ser rockstar. Los groupies, haters, trollsbots que congenien con la elevada filosofía de los rockstars deberán bombardear con comentarios bullyies a estos subnormales.

Regla número 9 para ser un rockstar: No responderle a cualquiera.

Los groupies del rockstar siempre intentarán llamar la atención de su ídolo, por lo cual le enviarán información, fotos y mensajes solidarios por sus cruzadas personales. Pero cuidado, porque, en su intento por hacer que el rockstar les dedique unos bits de respuesta, tal vez el goupie logre que su rockstar favorito lo bloquee por stalker, es decir, goeeey que está bullyeando (chingando u hostigando) al rockstar.

El rockstar siempre tendrá un buen pretexto para no responderle a sus groupies: tiene taaaantos seguidores que, simplemente, se le pierden los comentarios entre los miles que recibe. Para redondear el pretexto, podrá decir: “Es que soy yo en persona quien mantiene sus redes. ¿O qué creían?… Yo no tengo un equipo de comunicación para hacerlo por mí, porque me parecería una falta de respeto para mis seguidores, ¡goeeeeei!”.

Regla número 10 para ser un rockstar: Tratar sólo los temas de moda y desecharlos rápido.

La reacción del rockstar ante las noticias debe ocurrir antes de que estas despierten la atención del vulgo internetero. Generalmente son minutos. Para el rockstar, una noticia con un día de antigüedad suckea tanto como el bote de basura de una pescadería.

Regla número 11 para ser un rockstar: Escribir con autoridad.

Nada de hacer comentarios que empiecen con “Pienso que” o “Creo que”. Aunque tengas duda de lo que dices, tú deja venir con todos los huevos en la canasta lo que quieras expresar. Por lo tanto, asegúrate de escribir aseveraciones contundentes y, si quieres, añade al final un hashtag reafirmante (y no es crema) #HeDicho, #QueLeDicen, #AquiNomasMisChicharronesTruenan, #SeCallanPendejos o #yPuntoCuleros.

Regla número 12 (pilón) para ser un rockstar: Combinar los tipos de personalidades de los usuarios de las redes sociales, para no encasillarse en un estilo.

Los tipos son, según Adrian Chan (clic aquí):

El buscador de estatus.

El crítico.

El socializador.

El que no suelta el micrófono.

El acechador (que lee lo que todos escriben pero no participa).

El amigo de todos.

El creativo.

El que está bien enterado de todo.

El rebelde.

El orador.

Seguramente hay otros tipos, pero eso es tema de otra entrada de algún blog perdido en la inmensidad de Internet.

Remate final de la nota, al estilo de canción ranchera:

¡Tan, tan! (a modo de desenlace, pretensiosamente con ondita, porque a este autor le dio pereza escribir más).

Blogg off!, #queledicen.

6a. revisión: 31 de octubre 2012.

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